Un año con mi PinePhone en retrospectiva

Mañana me voy de viaje por primera vez en un tiempo, y durante esos días el único dispositivo que me permitirá conectar con el mundo digital será mi PinePhone. Al contrario de lo que podría pensar hace un año, ahora voy con la tranquilidad de saber que no me fallará en su tarea.

¿Pero por qué digo esto? Veamos un resumen en retrospectiva de la evolución del PinePhone en el año (y medio) que he tenido el placer de disfrutarlo.

Inicio de 2020

El PinePhone llegó a mis manos a finales de Febrero de 2020 (qué tiempos aquellos). En aquel momento el dispositivo era poco más que una curiosidad: la mayoría de Sistemas Operativos estaban aún dando sus primeros pasos y a no ser que fueras un desarrollador ninguno de ellos te resultaría útil. Salvo una honrosa excepción: Ubuntu Phone.

Al partir con ventaja siendo el sistema linux para teléfonos más extendido y desarrollado, las mejoras necesarias para hacer las tareas básicas de un teléfono móvil (SMS, llamadas, y en poco tiempo también datos) ya habían llegado para cuando lo probé, pero no eran del todo estables.

Así Ubuntu Phone se quedó en mi PinePhone durante esta etapa. No obstante el sistema en general me atraía bien poco: La filosofía de Ubuntu Phone hace que toda aplicación tienda a ser una “webapp”, con todo lo que esto conlleva (sobretodo en un teléfono de gama baja), así que la mayor parte del tiempo lo pasó encerrado en un cajón mientras aún hacía uso de mi teléfono anterior (que tampoco es que les diese mucho uso durante el confinamiento).

Mediados de 2020

Cuando mi teléfono con Android murió de repente a mediados de 2020, me vi forzado a hacer definitivamente la migración al PinePhone. Por suerte, para este momento la mayoría de Sistema Operativos habían mejorado lo suficiente y las mejoras se producían a buen ritmo, así que abandoné Ubuntu Phone y dirigí mi atención hacia los sistemas emergentes que más llamaban mi atención:

  1. PostmarketOS: PostmarketOS estaba en boca de todos por aquel momento. Un SO que al igual que Ubuntu Touch, también estaba disponible para otros teléfonos, pero al contrario que este sí era un sistema linux al uso. Eso me encantó, pero el proceso para instalarlo es sinceramente más complicado de la cuenta. Y el sistema APK me recuerda un poco a APT. Así que lo descarté.

  2. Manjaro: Manjaro ARM se hacía hueco poco a poco como uno de los grandes contendientes de linux en el teléfono. No obstante, en este punto del desarrollo aún estaba verde y no era muy funcional: el sistema se colgaba a menudo, especialmente en Plasma Mobile. Una decepción.

  3. Arch Linux ARM: De la mano de Danctnix llegaba sin duda el SO que me hacía más ilusión: Arch Linux ARM. Resultó ser más robusto que Manjaro (aunque no estaba compretamente libre de cuelgues). Y dado mi amor por Arch fue este sistema el que escogería para esta segunda fase, ya que me permitía utilizar casi todo mi conocimiento previo a la vez que exploraba nuevos límites.

  4. (Extra) SXMO: Simple X Mobile es un sistema operativo diseñado en principio como “prueba de concepto” usando dwm y una ingeniosa combinación de los botones de hardware para usar el menú de lanzamiento de aplicaciones. A aquellos que compartan la filosofía suckless les encantará. Es realmente un paradigma totalmente diferente a los entornos de móbiles tradicionales, y sin duda una de las cosas que sólo es posible en dispositivos como el PinePhone. Lo estuve usando un par de semanas y lo cierto es que le guardo cariño, pero no obstante prefiero algo más “común”.

Hay que decir que en este punto las funciones básicas (WiFi, Módem, Llamadas) estaban cubiertas en todos los sistemas, aunque a veces con algunos fallos (el módemo dejaba de funcionar tras algunas suspensiones o las llamadas dejaban de tener sonido, por ejemplo).

Si bien el desarrollo principal se centraba ahora en otras áreas como la cámara (muy verde todavía) o funciones básicas del propio entorno (como el escalado de aplicaciones en Phosh). Las aplicaciones aún eran pocas y las que eran a veces no estaban del todo adaptadas, sobretodo cuando te ibas más allá de las cuatro cosas básicas (contactos, reloj, opciones...). Eso empezaría a cambiar ahora que los entornos eran más aptos para su uso.

De 2021 en adelante

Los cambios se fueron sucediendo poco a poco. La aplicación de Megapixels daría soporte a la cámara del PinePhone (y más tarde a la lectura de QR), los fallos mencionados anteriormente se parchearían poco a poco, y la estabilidad de la interfaz mejoraría hasta el punto de no dar más problemas.

Cuando el 2021 llegó, los Sistemas Operativos móviles linux estaban listos para ofrecer una experiencia satisfactoria a aquellos que quisiesen un teléfono funcional, sin más añadidos. A partir de este momento el trabajo de los desarrolladores se centra sobretodo en mejoras más avanzadas (como la aceleración por hardware para vídeos) o en cambios de calidad de vida de los entornos (por ejemplo, la reciente opción de phosh para sólo mostrar aplicaciones “adaptativas”).

Por el lado de las aplicaciones también hubo un gran avance, ya que cada mes la lista se amplía y se amplía, con aplicaciones nuevas o viejas que se adaptan al nuevo paradigma. Esto gracias a bibliotecas como Kirigami y Maui (QT) o libhandy (GTK). En lo personal estoy bastante satisfecho en este punto: no echo de menos ninguna aplicación de mi anterior teléfono Android, tengo aplicaciones alternativas para usar todos los servicios que usaba (hablaré de ellas en otro post).

Yo sigo en Arch Linux ARM, y desde que lo instalé, sólo lo he reinstalado una (1) vez, no con el propósito de solventar errores sino de probar nuevas características que venían preconfiguradas en imágenes más recientes.

No obstante aún tengo una espinita clavada. Desde que cambié a Arch ARM he estado usando Phosh como entorno, pero con los ojos puestos en Plasma Mobile, que me llama mucho más la atención. Por desgracia, en un movimiento que no entiendo del todo, los desarrolladores de Plasma Mobile usan diferente software para gestionar el módem, y éste está aún verde y al menos a mí no me funciona, y esto me impide usarlo.

Conclusión

El PinePhone ha recorrido un largo camino hasta aquí. Para que dejase de ser un curioso pisapapeles hasta llegar a ser un teléfono viable y funcional ha pasado tiempo y ha habido cambios constantes. Hoy, tras un año desde que me llegó, por fin puedo decir que me siento cómodo usándolo y que puedo usarlo con fiabilidad.

Aún así quedan mejoras por llegar a una situación ideal, ya que me gustaría usarlo con Plasma Mobile en lugar de Phosh, y la aceleración por hardware también es bastante necesaria, por ejemplo. Viendo la evolución que ha tenido, no me cabe duda de que estos cambios y otros más llegarán antes de final de año. Y en este punto ya podré decir sin titubear: si os importa el software libre o la privacidad, el PinePhone es la mejor opción sobre la mesa.